Bienvenidos a nuestro espacio agrícola Novamulch. En esta oportunidad vamos a recorrer un mapa detallado sobre las enfermedades en el cultivo de la cebolla (Allium cepa), en todos los entornos de cultivo, desde explotaciones profesionales a campo abierto hasta producciones en espacios domésticos y más reducidos.
Es muy importante que, para evitar pérdidas económicas significativas en nuestros proyectos agrícolas, aprendamos a identificar el origen de estas enfermedades de la cebolla; sus causas fúngicas, bacterianas, víricas y fisiológicas. De esta manera podremos hacerles frente preventivamente siguiendo los síntomas, así como detener y solucionar con éxito los daños ya ocasionados.
A continuación, haremos una clasificación técnica de las enfermedades en el cultivo de la cebolla según el agente causal que las origina, proponiendo una base sólida para la toma de decisiones en el manejo integrado de nuestro mapa de ruta agrícola y la adopción de prácticas agrícolas más sostenibles.
Presentamos a continuación una información interesante sobre algunas enfermedades en el cultivo de la cebolla:
https://www.agro.basf.es/es/Camposcopio/Secciones/Enfermedades-y-plagas/cebolla/?
Y este análisis variado de enfermedades nos puede interesar:
Enfermedades fúngicas en el cultivo de la cebolla.

Son las más comunes y perjudiciales a lo largo del ciclo del cultivo, especialmente en condiciones de elevada humedad y temperaturas suaves. Estos patógenos afectan principalmente a las hojas, el cuello y el bulbo de la planta, provocando debilitamiento, reducción en su rendimiento y pérdidas importantes en campo y después de la cosecha, en caso de que no tomemos medidas preventivas adecuadas. Veamos.
Mildiu de la cebolla (Peronospora destructor).
Tipo: Oomiceto (similar al hongo).
Órgano afectado: hojas.
Daños que ocasiona: reducción drástica del crecimiento y del calibre del bulbo.
Llamada de atención: es una enfermedad clave en zonas templadas y húmedas de España.
Roya de la cebolla (Puccinia allii).
Tipo: hongo.
Órgano afectado: hojas.
Daños que ocasiona: pérdida de la superficie fotosintética y debilitamiento del cultivo.
Stemphylium.
Agente causal: Stemphylium vesicarium.
Parte afectada: Hojas.
Síntomas: Manchas acuosas que evolucionan a marrón oscuro y se fusionan.
Impacto: Destrucción parcial o total del follaje.
Alternariosis.
Agente causal: Alternaria porri.
Parte afectada: Hojas y cuello.
Síntomas: Manchas oscuras con anillos concéntricos y necrosis progresiva.
Impacto: Debilitamiento de la planta y problemas posteriores a la cosecha.
Podredumbre blanca (Sclerotium cepivorum).
Tipo: hongo del suelo.
Órgano afectado: raíces y bulbo.
Daños que ocasiona: marchitamiento y pérdida total de las plantas.
Riesgo: muy persistente; los esclerocios sobreviven años en el suelo.
¿Qué son los esclerocios?
Los esclerocios son estructuras de resistencia, masas compactas de tejido del hongo (micelio), de consistencia dura y color oscuro que actúan como un órgano de supervivencia, y producen algunos hongos fitopatógenos para sobrevivir durante largos periodos en condiciones ambientales desfavorables.
En el cultivo de la cebolla, los esclerocios están asociados a la podredumbre blanca y se localizan en el suelo y restos vegetales, infectan raíces y bulbos, lo que hace que esta enfermedad sea muy difícil de erradicar mediante tratamientos químicos convencionales.
Agronómicamente, la presencia de esclerocios nos obliga a implementar largas rotaciones, tomar medidas extremas en la higiene del suelo y las maquinarias y herramientas con las que lo trabajamos a diario.
Además, se nos presenta como prioridad establecer estrategias preventivas como planificar un manejo de riego en dosis correctas y equilibradas, preparar la tierra de tal manera que obtengamos niveles adecuados de drenaje y aireación, y hacer uso del acolchado de papel biodegradable Novamulch para que podamos asegurarnos de mantener un ciclo de sembrado seguro y de óptima calidad.
Fusariosis basal (Fusarium oxysporum f. sp. cepae).
Tipo: hongo del suelo.
Órgano afectado: base del bulbo.
Daños que ocasiona: podredumbre basal, amarilleo del follaje y pérdidas después de la cosecha.
Impacto: Pérdidas en campo y almacenamiento.
Enfermedades bacterianas en el cultivo de la cebolla.

Afectan principalmente al bulbo y al cuello de la planta, y suelen aparecer cuando se combina el exceso de humedad con heridas ocasionadas por manipulación mecánica indebida, en condiciones deficientes de manejo o conservación de los frutos.
Si bien es cierto que son menos frecuentes que las anteriores (las enfermedades fúngicas), logran provocar podredumbres rápidas y pérdidas severas especialmente durante la cosecha y el almacenamiento. Es por esto que debemos implementar medidas preventivas adecuadas. Examinemos esta clasificación.
Podredumbre blanda bacteriana (Pectobacterium spp.).
Órgano afectado: bulbo.
Síntomas: tejidos acuosos y olor desagradable.
Momento crítico: en la cosecha y el almacenamiento.
Podredumbre bacteriana del cuello (Burkholderia cepacia).
Órgano afectado: cuello del bulbo.
Daños que ocasiona: deterioro progresivo durante el almacenaje.
Enfermedades víricas en el cultivo de la cebolla.
Causadas por virus que se transmiten principalmente a través de vectores como pulgones y trips. No tienen tratamiento curativo, por lo que, en estos casos, prevenir y controlar la aparición y proliferación de estos insectos vectores se convierte en una prioridad.
Sus síntomas pueden pasar desapercibidos en las fases iniciales del cultivo; sin embargo, desencadenan un debilitamiento progresivo de la planta, así como deformaciones foliares y un rendimiento precario y reducido. Estudiemos.
Virus del mosaico amarillo de la cebolla (OYDV).
Tipo: virus.
Síntomas: mosaicos cloróticos, hojas retorcidas.
Consecuencia: reducción significativa del rendimiento.
Virus del estriado del iris (IYSV).
Virus del estriado del iris (IYSV).
Agente causal: Virus IYSV.
Parte afectada: Hojas.
Síntomas: Lesiones cloróticas y necrosis foliar.
Impacto: Reducción del calibre y del rendimiento.
Enfermedades fisiológicas (no infecciosas) en el cultivo de la cebolla.
Conocidas también como no infecciosas pues no son causadas por patógenos sino por factores ambientales y errores de manejo como desequilibrios nutricionales, estrés hídrico, compactación del suelo o temperaturas extremas.
Estas alteraciones afectan al desarrollo del bulbo y a la calidad final del cultivo y suelen prevenirse mediante una gestión agronómica adecuada. Veamos.
Daños ocasionados por exceso de humedad:
Asfixia radicular.
Mayor predisposición a hongos y bacterias.
Desequilibrios nutricionales.
Exceso de nitrógeno que provoca un follaje débil y más sensible a enfermedades.
Deficiencia de potasio que produce malformaciones en los bulbos y una resistencia precaria y deficiente.
Enfermedades en el cultivo de la cebolla: clasificación según la zona afectada de la estructura de la planta.
Ya se trate del sistema foliar, el cuello, las raíces o el bulbo de la planta, este enfoque nos permite identificar con mayor facilidad el área afectada que vamos a tratar, de tal manera que podamos tomar medidas y controles más precisos y activos, y logremos reducir el impacto de la enfermedad sobre el desarrollo y el rendimiento de nuestros cultivos. Comencemos.
Enfermedades foliares en el cultivo de la cebolla.
Mildiu.
Esta enfermedad fúngica afecta principalmente al sistema foliar de la cebolla, produciendo manchas alargadas de color verde pálido a grisáceo así como la aparición de moho violáceo en condiciones de altos niveles de humedad.
Su desarrollo reduce la capacidad fotosintética de la planta, debilita el cultivo y puede causar pérdidas importantes de rendimiento si no lo controlamos a tiempo.
Roya.
Esta enfermedad fúngica del sistema foliar se manifiesta mediante pústulas anaranjadas o marrones sobre las hojas, reduciendo la superficie fotosintética. Su avance debilita la planta y afecta negativamente al desarrollo y al tamaño final del bulbo.
Virus del mosaico.
Esta enfermedad vírica del sistema foliar provoca moteados cloróticos, estrías y deformaciones en las hojas, afectando considerablemente el crecimiento de la planta. Su presencia reduce el rendimiento del cultivo y hasta ahora no tiene tratamiento curativo, por lo que la prevención es vital.
Enfermedades del bulbo y cuello en el cultivo de la cebolla.
En estos casos, la afección recae directamente sobre el aspecto comercial de la planta y suele manifestarse en las fases avanzadas del ciclo, es decir, durante la cosecha y el almacenamiento.
Estas patologías provocan podredumbre, ablandamiento de tejidos y pérdida de calidad, siendo la prevención y el manejo adecuado factores clave para evitar daños severos. Analicemos.
Podredumbre blanca.
La podredumbre blanca de la cebolla es una enfermedad fúngica que afecta al bulbo y al cuello, causando marchitamiento, putrefacción de tejidos y la aparición de micelio blanco con esclerocios negros.
Es una patología persistente del suelo que puede provocar pérdidas totales del cultivo si no se controla de forma preventiva.
Fusariosis.
La fusariosis de la cebolla es una enfermedad fúngica del suelo que afecta principalmente a la base del bulbo, provocando amarilleo progresivo del follaje y podredumbre basal. Su desarrollo debilita la planta y ocasiona pérdidas en campo y durante la postcosecha, especialmente en condiciones de estrés y temperaturas elevadas.
Podredumbres bacterianas.
Las podredumbres bacterianas en el cultivo de la cebolla afectan principalmente al bulbo y al cuello, provocando tejidos blandos, acuosos y mal olor. Suelen aparecer tras heridas, exceso de humedad o malas condiciones de conservación, y causan pérdidas rápidas y severas, especialmente durante la cosecha y el almacenamiento.
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¿Por qué es importante clasificar las enfermedades en el cultivo de la cebolla?
En nuestro mapa de ruta agrícola es fundamental incluir este tipo de clasificaciones para estar prevenidos y atentos frente a los signos y síntomas de las eventuales enfermedades en el cultivo de las cebollas.
Desde el momento en el que iniciamos la preparación de la tierra en la que vamos a sembrar, debemos garantizar la sanidad de todo el sistema que vamos a crear, desde el suelo hasta el ciclo completo de cada planta.
Identificar no sólo en teoría sino visualmente cada una de las posibles enfermedades fúngicas, bacterianas, víricas y fisiológicas de nuestras cebollas nos permitirá tratamientos previos y efectivos para lograr cultivos totalmente rentables y de óptima calidad.
Técnicamente, estas clasificaciones facilitan elecciones correctas en tiempo y oportunidad para tomar medidas de control puntuales, pues cada enfermedad requiere estrategias particulares. Por ejemplo, los hongos del suelo no se gestionan del mismo modo que los virus transmitidos por insectos vectores o las alteraciones fisiológicas causadas por errores de manejo.
Por otro lado, implementar tratamientos sin tener presente una clasificación previa y bien definida, puede aumentar nuestros costes, favorecer resistencias y agravar el problema sanitario.
Además, clasificar las enfermedades en el cultivo de la cebolla según la zona de la planta afectada, ya sea en el sistema foliar, en el cuello, bulbo o raíces, mejora la detección temprana en campo, permitiendo intervenir antes de que el daño alcance la parte comercial del cultivo. Este enfoque será clave para reducir pérdidas durante la cosecha y posterior a ella, en las que muchas patologías se manifiestan con mayor intensidad.
Por último, una correcta clasificación contribuye a diseñar estrategias de manejo integrado y preventivo, basadas en rotaciones adecuadas, control del riego, equilibrio nutricional y prácticas sostenibles.
De este modo, protegemos nuestro cultivo de cebolla y mejoramos tanto nuestra eficiencia productiva como la sostenibilidad del sistema agrícola a largo plazo.
Así pues, manos a la obra y muchos éxitos!














